¿Recuerdas cuándo yo era el muchacho alegre que todos miraban,
el alma de la fiesta, que solía escribir sonetos y estremecerse con Mozart?
¿Recuerdas que podía flotar por horas, enamorar y enamorarme otra vez?
¿Recuerdas que éramos tan felices y que el amor estaba de nuestro lado,
Que las espinas no nos tocaban los pies,
Que la brisa nos acariciaba la nariz y la espuma nos endulzaba la boca,
Recuerdas que solíamos fundirnos en un abrazo y podíamos contener el cielo en nuestras manos?
¿Recuerdas que el tiempo no significaba sucesión y que las lágrimas sabían a rocío?
¿Recuerdas acaso cuándo tu cariño me empezó a saber hiel,
cuándo nuestro Futuro perfecto se conjugó en mi Pretérito imperfecto?
¿Recuerdas, tal vez, cuándo mi corazón comenzó a ser parte de la apuesta
y yo me fui a la quiebra?
Pero ahora yo sólo quiero poder bailar como lo hacía antes,
que el café otra vez me sepa a cerezas negras,
volver a sentirme dulce,
que en mis ojos ya no se lea el paso de la decepción
y lavar de ellos todo lo malo,
quitarme el antifaz que me impida diferenciar lo sacro de lo mundano
poder creer en la raza humana otra vez,
y que por lo menos una parte de las novelas rosa se vuelva realidad.









